"Cuando Tita sintió sobre sus hombros la ardiente mirada de Pedro, comprendió perfectamente lo que debe sentir la masa de un buñuelo al entrar en contacto con el aceite hirviendo."

martes, 28 de agosto de 2012

Al que madruga ...

Primera sucursal en abrir en Argentina, el Starbucks del Alto Palermo supo ser un marcador de tendencias, poderoso llamador de curiosos que no conocían la cadena estadounidense y fue también una grata sorpresa para quienes ya habían consumido este popular café en el extranjero, claro está.

Sin embargo, este local perdió público ya que debido a la gran aceptación de Starbucks en
Argentina, otras sucursales abrieron en distintos puntos de Buenos Aires así como también en Rosario, entre otras provincias.


Ambientación:
La falencia de este Starbucks radica en la ambientación. Si bien todos los locales comparten una línea común en el diseño (tonos de las paredes, luces, música, servicios ofrecidos), éste forma parte del Shopping Alto Palermo por lo que uno de sus laterales linda directo, sin puertas de por medio, con Sony. Esto implica un quiebre en la armonía y calidez que transmite el café de la melusina de doble cola enmarcada en un círculo verde*.

Por otro lado, la música no era ambiente. Estaba bastante fuerte y contenía letra. En contraposición, el local de Av. de Mayo, la luz tenue se fundía a la perfección con los suaves y melancólicos tonos propios del jazz.

Atención y servicio:
Yo me pedí un espresso long, mi ya tradicional y amado espresso long: café rico, intenso, concentrado en el mini jarrito. Y me lo armaron en un vasito para llevar. No sé por qué. Falta de calidad en la atención. Perdió mucho sabor y calidad servido así. Por otro lado, una vez el café listo, recién ahí recordaron poner el tostado que hizo una de las chicas de mala gana y a las apuradas, porque el café se enfriaba.

En pocas palabras, un lugar para tomar café de paso como en un Starbucks cualquiera de la ciudad de Nueva York. Pero no un sitio de distensión, relax y disfrute como sí lo saben ser otros establecimientos de la cadena.


P.D.: la foto es gentileza de Taringa.net ya que el verdadero sándwich que comí no se parecía en nada a este pero, por sobre todo, la foto no tenía buena calidad. Sin embargo, hay que destacar que el pan de miga está cubierto por semillas de amapola lo que le da un toque distintivo y un sello único a un clásico como lo es el tostado de jamón y queso.




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